sábado, 28 de mayo de 2011

La mujer y le muerte en Grecia. (UACM)

Universidad Autónoma de la Ciudad de México

Nada humano me es ajeno




La mujer y la muerte en Grecia.




Cultura Científica y Humanística I

Julieta Esperanza Amigo Catalán






Este trabajo aborda el tema del mito griego de Orfeo y Eurídice con base en una pregunta: ¿Qué relación tienen la mujer y la muerte en Grecia? Y de esta forma se realiza un análisis directamente relacionado con la parte oscura del inframundo.

A manera de introducción

Si bien, es cierto que la muerte, tema principal del trabajo, fue, ha sido, es y será lo único cierto en los mortales, la historia y rol de la mujer en la sociedad ha ido evolucionando.

La mujer en la antigua Grecia se dedicaba principalmente al hogar, el tejido en tela y la crianza, pero también ellas asistían a lugares donde se realizaban discursos políticos. En sus inicios, las niñas de entre 5 años y la pubertad servían en los santuarios, principalmente en el de Artemisa, aprendían también a leer en casa o en la escuela, tenían cuartos designados para el hilado, el bordado y la cocina, en general labores del hogar.

Cuando crecían las jóvenes eran recatadas y discretas. Usaban algo que les cubría la cabeza y el cuello. Participaban en cultos religiosos, por lo general fiestas a divinidades relacionadas con la vida, fertilidad y abundancia, probablemente también a Afrodita, Deméter (madre de Perséfone), siempre con una clara disciplina guiada al hogar.

Su formación llegaba a término con el matrimonio, que era principalmente la convivencia. Éste era efectuado a los catorce o quince años de la mujer y como los 30 del hombre. Pero ésta tenía que tener el consentimiento de sus padres ya que al ser tan joven no contaba con la ciudadanía. En el momento de la boda, ella era vestida y lavada por mujeres de su familia. El vestido era blanco ya que era el color que tenían que usar en ceremonias religiosas, junto con una corona y un fruto con muchas semillas, como una granada (la que le da Hades a Perséfone). A pesar de la crianza sumisa en una sociedad patriarcal existen muchas divinidades en la Grecia antigua de diosas poderosas.

En general las mujeres tenían muchos hijos ya que no existían preservativos y no todos los niños sobrevivían, la esperanza de vida era de alrededor de los 30 a 40 años. Respecto a su papel en sociedad ellas estaban al pendiente de los funerales.

Como consecuencia de la importancia en la cultura griega, estaba la adoración a diosas poderosas como Athena, a la cual le construyeron un gran templo llamado Panteón y en sus monedas plasmaban su cara.

El presente trabajo planteará una aparente contradicción en tanto que se advierte que la mujer común no tenía mayor injerencia en el acontecer de la vida en Grecia, por un lado, y por otro, es un elemento fundamental en su mitología, y es así, pues basta citar a Rosemary Radford: El ciudadano griego masculino y libre busca establecer su identidad sometiendo y proscribiendo (…)lo no masculino…[1]

La muerte y lo femenino

La muerte de Eurídice, una ninfa, desencadena que Orfeo, su recién esposo, baje por ella al Hades, lugar donde moran los muertos. Cabe mencionar aquí que en la mitología griega podemos encontrar varias caras de la muerte, generalmente se consideran 4, dos han sido difundidas a partir de las teorías de Vernant, las cuales muestran a la muerte joven y heroica, esto es, si un joven hace buenas acciones pero sobre todo hazañas heroicas[2] y muere así será recordado de manera positiva, su muerte es una muerte buena, un ejemplo de lo anterior es Aquiles, Héctor u Orfeo. Este último ofrece su vida por amor y muere joven, por lo que será recordado como un buen griego. Estos personajes son escogidos por los dioses para personificar valores, rasgos que edifican la base de la cultura griega.

Por otro lado está la muerte de viejo, en la que los personajes de estos mitos mueren a avanzada edad, con pena y sin gloria, son aquellos que no realizaron gran hazaña en vida. Si no más bien se deja estar.

La mitología griega admite dos teorías más, una, la de la muerte relacionada directamente con los sueño y con Hermes, dios griego de los mensajes, de los poetas, oradores y literatos, así como del atletismo, pero sobre todo jefe del sueño. Él tiene en sus manos una vela con la cual hace dormir a quien quiera, por lo tanto es el dios capaz de llevar a los mortales al reino de las sombras, pero este dios no es maléfico. Ésta es la representación nocturna de la muerte.

Finalmente otra representación de la muerte y la que quizá se advierte más en este trabajo, si bien las cuatro están relacionadas. Se trata pues, según los griegos, de la muerte mujer, astuta, engañosa, seductora. Todo parte con Pandora, la primera mujer, creadora de las otras formas femeninas, en el periodo en que sólo existían los hombres, quienes nunca envejecían y como bien dice Vernant Por lo demás, preciso es recordar que durante la época en que todavía no había aparecido mujer alguna, antes de la creación de Pandora, no existía la muerte para los varones hombres. Mezclados con los dioses durante la Edad de Oro, compartiendo su forma de vida, éstos permanecían jóvenes a lo largo de toda su existencia, siendo una especie de dulce sueño lo que les embarga en lugar de la desaparición absoluta. Y es que la muerte y la mujer surgieron al mismo tiempo[3] Por lo tanto la creación de la mujer y de la muerte son contemporáneos. En la mitología griega la muerte toma un papel fundamental como mujer, un ejemplo claro de esto son las sirenas, figuras zoomorfas que encantan con su canto, el cual no hace más que hipnotizar para llevar hacia la muerte a quien lo escucha, y como dice Yves Bonnefoy…se tejió en Grecia alrededor del enigma de las representaciones de la muerte en relación con la feminidad.[4]

Esto nos lleva irremediablemente a Perséfone, la soberana del mundo de los muertos, mujer que debe su existencia a aquella primera mujer. Ella es hija de Zeus y Deméter (diosa de la fertilidad), antes de ser raptada por Hades se llamaba Core. El mito cuenta que Perséfone caminaba recogiendo flores cuando la tierra se abrió y de ella emergió Hades, hermano de Zeus. Esta doncella dulce e inocente, es convertida en Perséfone, la reina de los muertos. Deméter al sufrir el rapto, busca incesantemente a su hija, y a causa de ello la cosecha se va secando. Al ver Zeus que su mujer secaba todo le pide a su hermano, Hades, que regrese a su hija. Pero éste muy astuto le da de comer a Perséfone unas semillas de granada, las cuales hacen que quien los coma permanezca para siempre en el inframundo. Entonces Zeus acuerda con Hades que una temporada del año Perséfone salga a la superficie y esté con su madre, lo cual trae abundancia, vegetación y frutos. Otra temporada la pasa con Hades y es en donde la tierra se vuelve estéril y sin vida. Desde su nacimiento, Perséfone está atada a la vida, a la fertilidad, pero una vez raptada por Hades todo se vuelve indirectamente infértil.

Perséfone es la que interviene directamente con el exterior, ella no está muerta ni viva. Es ella quien tiene alguna relación directa con los mortales. Por ejemplo, cuando Ulises en La Odisea llega al Hades es a la omnipotente Perséfone a quien ve, a Hades no lo ve porque este dios carga consigo un casco de invisibilidad (el cual fue otorgado en la repartición de objetos, a Zeus, dios soberano, se le entregó un rayo y a Poseidón, dios del mar, un tridente) Hades por su parte está relacionado con el verbo ver. El invisible dios, ve todo, pero no puede ser visto, alma lo ve todo, de todo guarda un rastro fie[5] .

Pero regresemos al mito central en este trabajo. Es ella, la terrible Perséfone, quien le permite Orfeo, dios de la música y la poesía, que se pueda llevar a su amada Eurídice con la única condición de que camino al mundo terrenal el no puede voltear a ver a su esposa, si voltea ella se regresará al Hades nuevamente y de manera definitiva. A poco de conseguir su cometido la curiosidad generada por no escuchar a Eurídice hace que Perséfone cumpla su palabra.

A propósito de ello, Jean- Pierre Vernant plantea que la feminidad en la muerte es el lado más crudo, implacable y sangriento, el caso extremo es la Gorgona y Kere, mujer representa en el escudo de Aquiles con un vestido rojo, pintado con la sangre de sus víctimas, La que representará la muerte como fuerza maléfica que se abalanza sobre los humanos con el fin de destruirlos.[6] También en la mitología griega podemos encontrar otras figuras femeninas directamente relacionadas con la muerte, Harpías, Esfinges y todavía algunas más, que a la angustia y al terror añaden la fascinación, el placer y al seducción[7].

Es la forma más horrenda de la muerte pero al mismo tiempo la más persuasiva, encantadoras armas las formas femeninas. Sin duda la muerte en Grecia está unida a las mujeres.

No es casual que sea el Tártaro, la parte del inframundo en donde solo vagan las almas, el lugar que representa la fertilidad, cualidad totalmente femenina. Es en el Tártaro donde a partir de la muerte se genera vida, hecho que relaciona a este sitio con la feminidad. Este lugar es una de las primeras localidades que se crearon en la mitología griega.

Una característica de las personas que bajan a este lugar, es que olvidan todo, algo muere en ellos, tal y como ocurre con Eurídice, Los muertos, cabezas y inanes, sin energías y rodeados de tinieblas no tienen ya nada que recordar[8], muere la memoria de quienes pisan en inframundo.

Ahora bien, en el mito de Orfeo y Eurídice se plasman ejes importantes a considerar. Uno de los principales, considero, es la relación que tiene Orfeo, valeroso y enamorado, que con su lira convence a los personajes del inframundo, sobre todo a Hades y Perséfone, implacables guardianes de este recinto. Orfeo astutamente seduce con su instrumento a estos dioses. Un rasgo propio de la muerte femenina, seducir.[9] Orfeo llega hasta lo más profundo del reino de Hades, entregando su propia vida a cambio de su amada. Este mito muestra el valor del amor, lo arriesgado y valiente que es Orfeo al ofrecer su vida por recuperar a Eurídice. Una forma romántica, entregar todo por amor aunque en realidad ella no demuestra ninguna señal de amor por Orfeo. Cuando él baja al inframundo, ella no responde, está sin vida, pero no muerta, es como si hubiera olvidado todo, es solo una sombra, sin sentidos y sin respirar. A pesar de todo esto Orfeo se atreve a engañar a los dioses del Hades con un elemento importante para los griegos, como lo es la música. Los dioses del Olimpo lo toman como ejemplo y es por eso que muere joven, en virtud de su virilidad, en la flor de su vida, para así ser recordado y a la vez ser un ejemplo. Son importantes estos rasgos en los mitos griegos ya que son patrones a seguir para la población, la valentía, el coraje, el amor (en este caso) para mantener un orden.

En consecuencia de todo lo anterior planteado es notorio que el mito de Orfeo y Eurídice, muestra mucho más que un relato de amor. Se plasma la influencia de la muerte y la importancia de la misma en una civilización tan grande como la griega, esta característica a miles de años de diferencia aun se muestra en nuestra sociedad, la muerte es un tema recurrente, más aún la muerte como soberana mujer[10], Perséfone que en el mito es la única capacitada para mover las piezas y permitir que Orfeo pueda llevarse a su amada. Estos juegos de seducción que se ven en el mito son propios de la muerte como representación femenina, aunque en este caso es Orfeo el que parece aprender el método y toma estas características para lograr su objetivo. Esto último permite hacer una comparación con otra figura femenina ligada a la muerte, pues a Medusa la única forma de combatirla es usando su propia técnica, tal y como Orfeo hace con Eurídice.

Aunque literalmente es un hombre el personaje principal del relato, es la mujer que detona todo esto, y es una cualidad femenina la que dota al hombre de la capacidad que le permita abrir las puertas para que la historia pase a otro nivel, o simplemente dé el siguiente paso. Es Eurídice la que muere para que su esposo baje por ella al inframundo, es Perséfone la que permite que ella pueda ser llevada al mundo exterior y es la seducción la que le permite a Orfeo conseguir el permiso.

En este relato también podemos notar rasgos de la naturaleza que son influyentes, desde el inicio, en la creación del mundo con la tierra, y que después se ligan a la muerte. La serpiente, que muerde a la ninfa, animal femenino que mata directamente a Eurídice y que en mitos como en el que ésta pelea con Apolo, tras ser atravesada por sus flechas y de su sangre genera vida.

Estas características son reflejo de un tipo de sociedad, de querer ideales en las personas, muestran el entorno natural que los rodea y también seres fantásticos, pero con bases en algún patrón de la naturaleza que los rodea. En el mito se dejan entrever características propias de una sociedad en su apogeo cultural visible en la música. En tanto a la muerte, tema principal del trabajo es imposible omitir que es lo único cierto en los mortales.

A manera de conclusión

Si bien se dijo al inicio que existe una cierta contradicción entre el papel de la mujer común en la vida diaria de Grecia y el papel femenino dentro de la religión y la mitología, a lo largo de este trabajo se ha advertido que la facultad de la muerte para crear vida estaba muy presente para el pueblo griego. Entonces es así como la muerte, generadora de vida no puede tener otro aspecto que la de una mujer por obvias razones.

Se ha visto también que a aquellos que han fenecido, es la muerte femenina quien puede otorgar una última oportunidad de vida, tal y como hace Perséfone con la pareja de Eurídice y Orfeo. La muerte femenina genera y reotorga vida.

Y más aún, se ha revelado también que estos mecanismos y cualidades que hacen de la muerte un ente femenino deben ser aprendidos y aplicados por quienes aspiren a obtener favores de ella, hablo específicamente de la seducción, pues mediante ésta, la seducción de la música, es como Orfeo, a pesar de ser hombre, logra convencer a Perséfone le permita descender por su amada.


[1] Radford Ruether, Rosemary, Gaia y Dios, México, Ed. Demac, 1993, p. 191.

[3] Jean-Pierre Vernant, El individuo, la muerte y el amor en la antigua Grecia. 1989, Editions Gallimscd, Paris.

[4] Bonnefoy, Tves, Diccionario de las mitologías Volumen II Grecia. 1981, Flammarion, París.

[5] Esquilo, eum.,273 y ss.

[6] Vernant, Jean-Pierre. El individuo, la muerte y el amor en la antigua Grecia. 1989, Editions Gallimscd, Paris.

[7] Ibid

[8] Vernant, Jean-Pierre. El individuo, la muerte y el amor en la antigua Grecia. 1989, Editions Gallimscd, Paris.

[9] La relación que se establece aquí es una inversión, un quiasma.

[10] Basta mencionar que en México para la celebración del día de muertos el 2 de noviembre uno de los símbolos más recurrentes es la seductora y elegante catrina.







La muerte y mujer hoy...


Día de muertos CU.




Bibliografía

RADFORD RUETHER, Rosemary.(1993). Ed. DEMAC, Documentación y Estudios de Mujeres, A.C.,.

RADFORD RUETHER, Rosemary. (1993). Ed. DEMAC, Documentación y Estudios de Mujeres, A.C.

GUTHRIE, W.K.C. (1970). Editorial Universitaria de Bueno Aires. Orfeo y la religión griega. Bueno Aires.

VERNANT, Jean-Pierre, (1989). El individuo, la muerte y el amor en la antigua Grecia Editions Gallimoscd, Paris.

VERNANT, Jean-Pierre, (1992). Los Orígenes del pensamiento griego. Ed. Paidós Studio, Barcelona.

KERÉNYI, K. NAUMANN, E. SCHOLEM, G. HILLMAN,J.(1994). Ed. Arquetipos y símbolos colectivos, Antropos, editorial del hombre.

HÜBNER, Kurt. (1996) México. ed. Siglo XXI, S.A. de C.V.


Trabajos citados

http://www.metmuseum.org/toah/hd/wmna/hd_wmna.htm. Miércoles, 24 de mayo de 2011.

http://www.angelfire.com/ca3/ancientchix/ Miércoles, 24 de mayo de 2011.

http://press.princeton.edu/titles/8368.html Miércoles, 24 de mayo de 2011