martes, 7 de junio de 2011

Las Meninas como centro del Museo del Prado

Universidad Autónoma de la Ciudad de México

Nada humano me es ajeno

Las Meninas como centro

del Museo del Prado

Historia de las Artes.

Julieta Esperanza Amigo Catalán



El cuadro Las Meninas de Diego Velázquez ha sido escogido como tema central de este trabajo a partir de las características de esa pintura: el autorretrato, las tonalidades empleadas, pero sobre todo la presentación del autor pintando y pintándose (de forma activa) en el cuadro, hecho que rompe con la tradición pasiva del autoretrato.

Cabe mencionar que esta obra marcó mi infancia al armarlo a modo de rompecabezas en El Museo Arlequín, dirigido a niños y adolescentes, en Santiago de Chile.

Además de esa relevancia personal, es evidente que se trata sin duda de uno de los grandes de la historia de la pintura. Tanto Diego Velázquez como Las meninas, fuentes de inspiración de muchos otros autores y trabajos. El misticismo que envuelve la pintura a partir de la posibilidad, creada por el autor de manera intencional, de interpretar el cuadro a varios niveles y las teorías que ello han generado, lo vuelven referente obligado al hablar de arte pictórico. CONACULTA, organismo encargado entre otras cosas de la difusión del Arte y la Cultura en nuestro país, aloja entre sus documentales pictóricos difundidos y presentados en su canal televisivo (canal 22) Velázquez, pintor de pintores, de Didier K. Baussy, dentro de su colección “Artes Visuales”, que presenta entre otros Vincent Vangogh, Miró y El museo de Arte de Nueva York, pretendiendo ofrecer al espectador un acceso a un amplio horizonte de arte, desde el siglo XV hasta nuestros días (…) obras de artistas mundialmente aclamados.[1]

Tal es la fascinación por Las meninas o La familia de Felipe IV que este cuadro ha sido recreado por autores como Picasso, en 44 versiones diferentes, Salvador Dalí, el colombiano Fernando Botero o el cubano Manuel Valdéz, quien llevó el tema a la escultura.

A propósito del título del documental antes citado, el 17 de septiembre de 1865 Manet escribió a Zachary D´Struch: Lo que más amo de España y hace que valga la pena el viaje, es la obra de Velázquez. El pintor de todos los pintores.

Si bien, en el Museo del Prado, para muchos la mejor pinacoteca del mundo,[2] resguarda patrimonio pictórico Italiano, Flamenco, Holandés, Alemán, Francés, e Inglés, además del Español, desde el periodo románico hasta nuestros días, e incluso una colección de escultura y arte decorativo, el presente trabajo apunta sus intereses específicos a la obra del ibérico Diego Velázquez, particularmente a su cuadro Las meninas, que de sobra está escribir, no es poca pretensión.

A partir de dicho cuadro y tomando como estudio la fascinación que en otros autores ha despertado, el trabajo dejará el análisis sincrónico de la obra y el autor para viajar en el tiempo y tornar este estudio un breve panorama diacrónico.

Ahora bien, desde el momento en que los reyes Felipe IV y la portuguesa María Isabel de Braganza crean lo que hoy es esta gran pinacoteca, Velázquez fue el autor consentido,[3] siendo por ello el pintor central del museo. La hipótesis de este trabajo sostiene que Las Meninas o La familia de Felipe IV es el corazón del corazón en este Museo, debido al gran enigma técnico- interpretativo que a lo largo de los años ha generado, volviendo el cuadro mucho más que una obra de alcances e intereses meramente nacionales.

Como ya se explicó, en este trabajo se estudiará el cuadro Las Meninas de Diego Velázquez, realizado en 1656. Mientras era pintado, el galeón español San Diego resulta hundido en un enfrentamiento contra la flota holandesa de Oliverio van Noort el 4 de diciembre de ese año, en la costa de Filipinas. También para esas fechas se casaba Enrique IV de Francia con María de Médicis, esta última perteneciente a una familia de relevancia central en la historia del arte renacentista.

Dado que el periodo máximo de traslado de metales preciosos a España desde América (1591) se había reducido drásticamente para 1600, las implicaciones económicas resultan obvias, inicia un periodo un tanto complicado.

Para ese entonces la población española se cuenta en alrededor de 7 millones de habitantes, incluido nuestro pintor.

En el arte, el Greco termina La expulsión de los mercaderes del templo y Retrato de cardenal, resulta interesante aquí advertir que aunque los temas religiosos siguen siendo recurrentes, Velázquez marca una diferencia incluso en ello.

Es en este contexto y como solución a la falta de espacio generada por la sustitución de los cuadros de la colección real por papel tapiz, ordenada por Felipe IV, su esposa busca un lugar donde dicha obra no se deteriore, aunque lo que hoy podemos ver como el reconocido Museo del Prado, fue inaugurado como tal hasta el 19 de noviembre de 1819 con el nombre de Museo Real de Pinturas.

Este museo fue inaugurado bajo la tutela de Fernando VII, rey que habría de sufrir el inicio de las guerras de independencia en América y la intervención napoleónica.

Volviendo al arte, antes se había creado ya el Musée du Louvre que era la base para crear otros museos, y aunque el del Prado era netamente real, los dos museos tenían como objetivo el publicar las obras de arte escondidas, las cuales eran sólo disfrutadas por la realeza, miembros de la Iglesia o selectos particulares. Este hecho tenía una tendencia revolucionaria en el arte, y se difundió por la expansión de Napoleón. Ello junto con la necesidad de crear un museo donde se alojara las obras de la corte.

En unos inicios el museo se crearía en el palacio Buenavista, pero este lugar presentó muchos problemas para ser adaptado como museo, es por eso que se pensó en el Prado de San Jerónimo. Pagado por el bolsillo secreto del rey[4] Este museo fue creado en un momento en donde las pinturas de la corona tomaban gran importancia, junto con las de la iglesia y de los nobles en general. El Museo del Prado no es un museo enciclopédico, que conserve y exhiba ejemplos representativos de todas las épocas, lugares, escuelas y tendencias del arte universal.[5], dice Alberto Pancorbo. Uno de los museos más importantes del mundo en pinturas.

Aunque el museo fue creado a mediados de siglo XIX, su historia, como ya se dijo, es mucho más antigua, esto parte con los Reyes Católicos, quienes amaban el arte flamenco, y luego continuo con la tradición Carlos V, juntó cuadros de Van Eyck, Antonio Moro, pero también se fijó en el arte italiano, tal es el caso de Tiziano, luego continuando con la tradición Felipe II. Principalmente sus colecciones eran flamencas, Campin, Gossaert, Boouts, David, pero sobre todo Bosco.

Hoy en el museo del Prado podemos encontrar numerosas obras de distintos maestros de la pintura como Tintoretto, Rubens o Goya, pero si pudiéramos caracterizar al museo con un artista, éste sería sin duda Diego Velázquez. En el Prado se exhiben cincuenta obras suyas de un aproximado de ciento veinte pinturas totales, donde podemos encontrar sus creaciones más grandes y ambiciosas.

En 1656 nuestro pintor iba regresando a España de su segundo viaje a Italia, a donde se resistiría viajar nuevamente si no era reconocido noble por la realeza. Según plantea Palomino, Velázquez pasaba por un momento grato en lo personal y en lo laboral. Todo lo contrario al monarca, debido a las frecuentes achaques de la edad, éste le llevaba 6 años más pero se logra ver en los cuadros del pintor que estaba muy envejecido, a pesar de esto el rey vivió cinco años más que Diego.

Diego Velázquez al fallecer tenía más de treinta y siete años trabajando para la realeza. Es bueno remarcar las vidas paralelas como lo hace Francisco Calvo al decir que sus respectivas vidas discurrieron con perfecto paralelismo (…), sobre todo, el trasfondo de profunda y amistosa comprensión que en esos momentos críticos el monarca y su fiel cortesano se profesaban.[6]

Hoy Velázquez se encuentra ubicado en el centro mismo de El Prado. Espacialmente tomó ese lugar después de 1899, la gran sala basilical del piso principal, todo girando en torno a Las Meninas. Él estudió en Madrid las Colecciones Reales, y las obras que hoy acompañan a este artista en el Prado fueron las que lo inspiraron alguna vez, como es el caso de los cuadros del Moro, el Greco, Tizano, Tintiretto, Ribera y Rubens, estas obras ayudaron a Velázquez a tener un estilo característico y a desarrollar un talento excepcional.

La mayor parte de las obras de este gran artista fueron hechas para la corte española, para Felipe IV o sus más cercanos, las cuales fueron parte de la Colecciones Reales y luego del museo del Prado cuando fue inaugurado en 1819. Gracias a este lugar Velázquez fue conocido por el mundo, desde entonces él se convirtió en referente para aquellos que encontraron en él una forma de librarse de la pintura academicista.

Así se fueron sumando los cuadros y los artistas que hoy ya pasan a ser grandes personajes del arte en este museo. Sin duda el Museo del Prado uno de los lugares con más importancia en la recopilación de pinturas en el mundo.

Antonio Palomino apunta sobre las fechas de la creación del cuadro, acabándola don Diego Velázquez el año de 1656 [7] pero no apunta nada sobre de quién fue la iniciativa para hacerlo, si del rey, Felipe IV, o del pintor, partiendo de que es un tema poco común en las obras españolas. Tampoco se sabe claramente qué significantes tiene la obra ya que existen muchas teorías al respecto.

En el cuadro podemos encontrar variados personajes, al centro de la obra se encuentra a la Infanta Margarita, con 5 años aproximados de edad con un vestido miriñaque.[8] Ella es la segunda hija de Felipe IV con su segunda esposa. Como si se tratara de una instantánea fotográfica, en el momento que Margarita acerca su mano derecha a la vasija dirige su mirada hacia el frente para observar a sus padres, los reyes, que si bien no aparecen de espalda en la escena, se reflejan en el espejo del fondo, ocupando la posición teórica del espectador delante del cuadro. [9]

Tenemos al lado derecho de la Infanta Margarita a María Agustina Sarmiento, es la menina que se inclina para darla a la infanta una jarrita roja, ella al igual que Margarita realizada con brillos y pliegues muy definidos en su ropa, lo que logra un gran realismo casi impresionista.

Detrás de María Agustina está el pintor Diego Velázquez, en una posición de estar pintando, mirando directamente a la persona que se encuentre viendo la obra. En el cuadro se deja entrever que delante de él están los monarcas (ya que se ven reflejados en un espejo al final de la habitación). En la mano izquierda del pintor podemos encontrar los colores ocupados en la pintura, estos son: blanco plomo, bermellón, rojo, rojo ocre, azul cerúleo, azul cobalto, lapislázuli, amarillo plomo, cian natural o tostado, amarillo y negro marfil. En su pecho la cruz de la nobleza.

Ahora bien, los personajes que se ven reflejados en el espejo son Felipe IV y su segunda esposa Mariana de Austria. En el espejo-retrato los reyes no aparecen nítidamente como corresponde a un reflejo lejano.

A la izquierda de la infanta Margarita se encuentra Isabel de Velasco, era menina de la Reina Mariana. Hija del 7º Conde de Fuensalida, don Bernardino de Velasco Ayala y Rojas y de Isabel de Velasco. El pintor la coloca junto a la Infanta con una ligera inclinación. A la izquierda de Isabel de Velasco se encuentra Mari Bárbola, es una enana. Los enanos y bufones realizaban un rol en la corte como servidores, también se les atribuían facultades proféticas. Nicolás Pertusato se encuentra a la izquierda de Mari Bárbola, pisando a un perro que esta pasivo en el suelo, al parecer es un niño.

Detrás de las meninas podemos ver una pareja, ellos son el guardadamas, Don Diego Ruiz de Ancona, Ella, vestida de viuda, como una monja, se llama Doña Marcela de Ulloa.

Y finalmente podemos observar en un umbral a José Nieto y Velázquez, este personaje, está nítidamente sobre las escaleras fondo y sujetando una cortina, era mayordomo de la reina.

La pintura tiene profundidad, eso se nota por la luz que entra por las 2 ventanas que están en el cuadro y se alternan con espacios oscuros, el cuadro en general es oscuro pero tiene varios puntos de luz, los cuales dan la sensación de profundidad, perspectiva. Este cuadro está pintado al óleo sobre tela o lienzo y es de 318 x 276 cm.

Es indispensable mencionar que en el cuadro de las meninas podemos encontrar en el fondo un espejo en el cual se reflejan los reyes, pero este cuadro está alineado de tal forma que en realidad reflejando al espectador, es decir a nosotros y por otro lado a la izquierda del cuadro se encuentra Velázquez en una posición de observador, como una pausa para continuar su cuadro y ¿Qué retrata? A nosotros.

A manera de conclusión por las características antes dadas es claro que Velázquez es uno de los pintores más fuertes en España, más que sólo del Barroco. Específicamente en El Museo del Prado, se ganó el lugar central al ser el pintor de la realeza, porque además de pintar gente del pueblo, como borrachos, pintaba con inspiración en mitos griegos, enanos, que servían a la nobleza y sobre todo a los integrantes de la realeza, pero sobre todo porque hizo del arte de la pintura un extremo estético en cuanto a la técnica y un espacio enigmático en cuanto al significado.

Sus influencias quedaron marcadas en muchos artistas a lo largo del tiempo, es el caso de Dalí, Botero y Picasso, este último realizó entre el 17 de agosto y el 30 de diciembre de 1957, 44 variantes de Las Meninas.


[1] Mortiz, Reiner. Museo del Prado de Madrid, México, CONACULTA y RM Arts, 1991.

[2] PANCORBO, Alberto. (2009). La guía del Prado. Edit. Museo Nacional del Prado. Madrid.

[3] Recordemos para soportar esta afirmación que Felipe IV tenía llaves del taller del pintor y mandó a poner una silla para cómodamente mirarlo crear cada tarde.

[4] ALCOLEA, Santiago. (1991) El Prado, Ediciones Polígrafa. S.A. Barcelona. Pág.17

[5] PANCOBO, Alberto. (2009) La Guía del Prado, Edición Museo Nacional del Prado. Pág. 10

[6] CALVO, Fransisco. (1995). Las Meninas de Velázquez. Edit. Tf Editoriales Aragones. Pág.10

[7] PALOMINO, Antonio, El museo Pictórico y Escala Óptica, Madrid 1947, Pág. 921

[8] Zagalejo interior de tela rígida o muy almidonada y a veces con aros, que usaron las mujeres

[9] http://www.ctv.es/USERS/ags/200014vp.htm miércoles, 25 de mayo de 2011


Bibliografía

FERNÁNDEZ, Amancio. (2000) Historia del Arte, Arte Barroco 19. Salvat Editores. Santiago.

FERNÁNDEZ, Amancio. (2000) Historia del Arte, Arte Barroco II 20. Salvat Editores. Santiago.

CALVO, Francisco. (1995). Las Meninas de Velázquez, Edit. Aragones,2, Madrid

GÁLLEGO, Julián. (1983). Diego Velázquez. Edit. Antropos, Barcelona.

ALCOLEA, Santiago. (1991). El Prado. Edit. Polígrafa. S.A. Barcelona

PANCORBO, Alberto. (2009). La guía del Prado. Edit. Museo Nacional del Prado. Madrid.


Trabajos citados

Velázquez. Conaculta canal 22. Didier K. Baussy. Edit. Elizabeth Moulinier.

Obras Maestras, Museo del Prado de Madrid. Conaculta canal 22. Edit. Elizabeth Moulinier.

http://www.ctv.es/USERS/ags/10014vp3.htm lunes 23 de mayo de 2011

http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=miri%F1aque lunes 23 de mayo de 2011

Las Menias.















Fuente:


1 comentario:

nachoben dijo...

He escuchado el ritmo cardíaco de los latidos del corazón de Diego Velázquez:

http://diegovelazquez.webcindario.com/corazon.htm

Yo mismo lo he escrito; con esa especial excitación que promueve la obra de nuestro bien admirado y favorito artista.

Un saludo.